“Presentación”* a Althusser, Louis, Étienne Balibar, Roger Establet, Pierre Macherey y Jacques, Rancière. Lire Le Capital. París, Quadrige-PUF, 3° ed. 1997


 

Traducción castellana de Pedro Karczmarczyk (UNLP, IdIHCS, CONICET). Las notas del traductor se insertan entre corchetes [ ]. El texto aparece firmado por “Los editores”, que son E. Balibar, P. Bravo Gala e Y. Douroux, de acuerdo a una indicación en el mismo: “Esta tercera edición ha sido establecida por Étienne Balibar y Pierre Bravo Gala, con la colaboración de Yves Duroux.” (ver infra).

La obra colectiva Leer El capital, de la que presentamos aquí una nueva edición, se encontraba hacía muchos años agotada e inhallable. No por ello ella había dejado de funcionar como un hito y de servir de referencia en los debates e investigaciones suscitadas por el pensamiento de Marx (más allá de las diferentes corrientes del “marxismo”), o sobre el objeto y el estatus de la epistemología (capturada entre los modelos “internalistas” y “externalistas”), o sobre los problemas de filosofía política y filosofía de la historia que suscita la crítica de la categoría de “sujeto”, de la cual, la noción de estructuralismo sirvió durante un tiempo de señal, más allá de las inexactitudes que serán evocadas más abajo.

Estos tres contextos teóricos son típicos del movimiento intelectual de los años 1960, cuyos efectos se siguen haciendo sentir hoy día. Leer El capital[1] es particularmente representativo de su conjunción. Esta obra se sitúa, en efecto, en el punto de encuentro (y de tensión mutua) de diferentes proyectos que se hallarán constantemente entrelazados en los textos que siguen, donde cada uno de los autores busca aportar su propio esclarecimiento y su propio acento. El primero es la relectura crítica de la obra científica de Marx y la movilización de sus conceptos en el campo de las ciencias humanas. El segundo es la refundición de las categorías y las figuras de la dialéctica a la luz de la idea de una “causalidad estructural”. A su vez, ésta es inseparable de una reflexión sobre el alcance de los conceptos del psicoanálisis freudiano, más allá de las fronteras de la clínica propiamente dicha, y de una tentativa filosófica de sustituir a toda filosofía del conocimiento (es decir, de sus fundamentos o de sus criterios) por la problemática de una “lectura sintomática” de los textos, de la práctica teórica y de la producción material de los “efectos de conocimiento”. El último proyecto, que subjetivamente al menos, dirigía a los otros, es la búsqueda de una política comunista, de inspiración espinocista (o como lo formulaba también Althusser en esta época, “antihumanista teórica”), que la pensaría más como el devenir necesario de la libertad que como “la salida del reino de la necesidad” (según la célebre fórmula hegeliana de Marx en el libro III de El capital, retomada por Engels en el Anti-Dühring).

            Por todas estas razones, y sin haber cesado de generar discusión, e incluso polémica, Leer El Capital ha acabado por convertirse, a los ojos de muchos, tanto en Francia como en el extranjero, una suerte de clásico. No se trataba, sin embargo, en su origen, sino de la transcripción de un seminario desarrollado en la École Normale Supérieure (ENS) de la rue d’Ulm, durante el año escolar 1964-1965 bajo la dirección de Louis Althusser, quien ejercía allí entonces las funciones de un “preparador asociado” («agrégé répétiteur») y de secretario de la sección Letras.[2] Recordemos brevemente las circunstancias, antes de dar las indicaciones necesarias sobre el establecimiento de la presente edición y sobre lo que la distingue de las anteriores.

            El seminario al que remite Leer El capital se inscribía en el marco de las actividades formativas en investigación organizadas en la École de acuerdo a la propuesta de los docentes o a la demanda de los alumnos (y, el caso más frecuente, luego de la concertación entre ambos). En principio estas actividades se dirigían a los alumnos de una sección determinada (en este caso la sección de filosofía), pero podían también abrirse a los de otras secciones (científicas y literarias) y a un número más o menos elevado de auditores y participantes externos al establecimiento. Los seminarios organizados por Althusser en los años precedentes versaban sobre El joven Marx (1961-1962), Los orígenes del estructuralismo (1962-1963), Lacan y el psicoanálisis (1963-1964). El de 1964-1965, consagrado a la relectura colectiva de El capital de Marx y a la demostración de su alcance filosófico general, constituía una suerte de recapitulación y de relanzamiento de sus logros.

            La continuidad de estos trabajos estaba asegurada por la referencia explícita o implícita (pero en absoluto exclusiva) a los primeros ensayos teóricos de Althusser (más tarde reunidos en Pour Marx, Libraire F. Maspero, 1965)[3] y en Positions, Éditions Sociales, 1976),[4] así como por su colaboración con algunos “normaliens” desde el año 1958, que aunque sin formar propiamente un grupo, compartían un cierto número de intereses y de compromisos. El seminario sobre El capital, planeado hacia el fin de año anterior, había también sido preparado colectivamente por Althusser, Etienne Balibar, Yves Duroux y Jacques Rancière (entonces alumnos del 5° año de la ENS). Yves Duroux y Jean-Claude Milner realizaron previamente una traducción (inédita) del texto de Marx “Formas anteriores al modo de producción capitalista”[5]. Robert Linhart, al regresar de un viaje de estudios en Argelia, fue también incluido en las discusiones preparatorias. Pierre Macherey, que ya había dejado la École, volvió para participar en estas reuniones. Roger Establet, también un antiguo alumno de filosofía, redactó posteriormente una contribución que permitió concluir el volumen.

            Existía también, naturalmente, una circulación de ideas, no institucionalizada, aunque sí sostenida, con otros lugares teóricos. Mencionemos ante todo el seminario de Georges Canguilhem en el instituto de historia de la ciencia de la Universidad de París, al cual asistían, año tras año, muchos alumnos de Althusser,[6] así como el de Lacan, que se había trasladado a la École normale supérieure a partir de enero de 1964.[7] Pero, para limitarnos aquí a los temas que son evocados en Leer El capital, los cambios de ideas o de interrogantes tuvieron también lugar con otros grupos. Señalemos, por ejemplo, que en el momento de la publicación de El pensamiento salvaje (1962), Claude Lévi-Strauss había venido a discutir a la ENS su crítica a la concepción sartreana de la dialéctica y de la historia, en presencia en particular de Lucien Goldmann y de Lucien Sebag. Mencionemos igualmente el seminario de Charles Bettelheim sobre los problemas teóricos de la planificación socialista en la Escuela práctica de altos estudios (EHPE, sección VI) y de los trabajos de Claude Millassoux en el Centro de estudios africanos dirigido por G. Balandier en la EPHE.[8]

            El seminario sobre El capital se desarrolló en la Sala de actas de la ENS (rue d’Ulm) en una decena de sesiones entre el fin de enero y el comienzo de abril de 1965 en presencia de un auditorio ampliado en relación a las sesiones habituales, pero que no superaba la treintena de personas. Luego de la apertura a cargo de Althusser, la primera exposición estuvo a cargo de M. Godelier, quien retomó los temas de tres artículos que había publicado algunos años antes en la revista Economie et politique.[9] Él fue seguido, en orden, por Rancière, luego por Macherey, luego volvió Rancière para finalizar su exposición, luego el propio Althusser, y finalmente Balibar. En cada ocasión las exposiciones eran continuadas por discusiones que involucraban a toda la audiencia.[10]

            Después del seminario, Althusser le pidió a los participantes (con la excepción de Maurice Godelier) que redacten y revisen sus intervenciones. Él mismo escribió en algunos días el prefacio “De El capital a la filosofía de Marx” en el curso del mes de junio. Roger Establet, que había seguido el seminario a distancia, envió su propio ensayo “Presentación del plan de El capital”. Los dos volúmenes así constituidos iban a inaugurar, al mismo tiempo que la reunión de ensayos Pour Marx, la nueva colección “Théorie”, publicada bajo la dirección de Althusser en las Editions Francois Maspero. Constituyendo los volúmenes II y III, aparecieron en noviembre de 1965.[11]

            La primera edición en dos tomos (t. 1: Louis Althusser, Jacques Rancière, Pierre Macherey; t. II: Louis Althusser, Étienne Balibar, Roger Establet) contenía, luego del prefacio de Althusser, la siguiente ADVERTENCIA (t. I, p. 92-93)

ADVERTENCIA

Las exposiciones que van a leerse han sido reproducidas en el orden en que han sido pronunciadas. Una excepción, el estudio de P. Macherey, que figura a continuación de la exposición de J. Rancière, se insertó entre la primera y la segunda parte de esta exposición.

El texto de R. Establet, así como el Prefacio (primer capítulo del t. I), han sido redactados posteriormente.

Puede parecer paradójico relegar al final del segundo volumen de una obra consagrada a El capital, una serie de observaciones que se ocupan del plan de la obra de Marx. Hemos resuelto esto por dos razones: ante todo, porque el plan de El capital no puede convertirse en objeto de reflexión más que bajo la condición de ser concebido como el índice de los problemas identificados por una lectura crítica de la obra; luego porque una “buena lectura” del plan, resumiendo esta lectura crítica, es la mejor introducción posible a la relación directa con el texto de Marx.

El lector podrá, mejor que nosotros mismos, apreciar los reencuentros, los solapamientos o las divergencias de nuestras exposiciones. Si nosotros hemos, cada uno a su manera, encontrado nuestro camino en el texto de Marx, hemos naturalmente, sea cual fuere nuestra libertad o nuestra testarudez, relevado las huellas anteriores a las nuestras y aun cuando no las hemos seguido, nos han servido de referencia. Así, nos han servido de referencia ciertos conceptos importantes, elaborados en otras circunstancias, y que están presentes en los textos: por ejemplo, las nociones agrupadas en torno al concepto de “causalidad metonímica”, definido por J.-A. Miller en el curso de un seminario precedente, que trataba sobre la lectura de Freud por Lacan.

El capital es citado en la traducción de las Editions Sociales (8 vol.). El número en cifras romanas indica el número de tomo, el número en cifras árabes, la página. Capital IV, 105, se lee Le Capital, Editions Sociales, t. IV, p. 105.[12]

Las teorías sobre el plusvalor (Theorien über der Mehrwert) han sido traducidas al francés por Molitor (ed. Costes) bajo el título Histoire des doctrines économiques, en 8 volúmenes. Empleamos la misma fórmula de referencia que para El capítal (Tomo, página)[13]

Nos ha ocurrido  a menudo tener que rectificar las traducciones francesas de referencia, incluida la traducción del primer volumen de El Capital por Roy, para seguir más de cerca el texto alemán, en ciertos pasajes, particularmente densos, o cargados de sentido teórico. Nos remitimos muy frecuentemente, en nuestra lectura, al texto alemán de la edición Dietz, donde El capital y las Teorías de la plusvalía cuentan cada uno con tres tomos.[14]

L. A.

            Al comienzo de 1968 (antes de los eventos de mayo-junio pero después de la “revolución cultural” china y de la constitución en Francia de las organizaciones maoístas, en relación a las cuales los autores de Leer El capital habían tomado posiciones divergentes), mientras que la primera edición estaba agotada, luego de haber conocido varias tiradas se planteó la cuestión de hacer una reedición en formato “de bolsillo”, permitiéndole obtener una difusión más amplia. El editor François Maspero propuso una edición en dos tomos más pequeños. En base a una propuesta de Althusser, esos dos tomos se limitaron finalmente a su propia contribución y a la de Étienne Balibar (t. I: L. Althusser: Prefacio: de El capital a la filosofía de Marx; L. Althusser “El objeto de El capital”, cap.s. I a V; t. II: L. Althusser “El objeto de El capital” (continuación), caps. VI a IX, Apéndice; E Balibar: “Sobre los conceptos fundamentales del materialismo histórico”). En esa ocasión, sus textos fueron revisados, modificados y corregidos en  numerosos puntos, de los cuales se encontrará el detalle hacia el final de este volumen. Esta nueva edición, “enteramente refundida”, (según la fórmula que figuraba en la sobrecubierta del libro) apareció a fines de 1968. Ella sirvió igualmente de base a las traducciones extranjeras, de las cuales la primera fue la traducción italiana (Feltrinelli, 1968), seguida por la española (siglo XXI, 1969) e inglesa (New Left Boos, 1970).[15]

            El tomo I de esa edición llevaba la siguiente Advertencia (Petite Collection Maspero, p. 5-6):

1. Esta edición de Leer El capital difieren en muchos respectos de la primera edición.

Por un lado, es una edición aligerada porque, para permitir la publicación bajo un formato reducido, hemos sustraído varias contribuciones importantes (las exposiciones de Rancière, Macherey y Establet).

Por otro lado, esta es una edición revisada y corregida, y por tanto en parte nueva: muchas páginas, especialmente en el artículo de Balibar, son inéditas en francés.

Sin embargo, las rectificaciones (cortes y agregados) que hemos aportado al texto original, no conciernen ni a la terminología, ni a las categorías y los conceptos utilizados, ni a sus relaciones internas, ni en consecuencia a la interpretación general que hemos dado a la obra de Marx.

Esta edición de Leer El capital, diferente de la primera,  reducida y mejorada, reproduce y representa entonces estrictamente las posiciones teóricas del texto original.

2. Esta última precisión era necesaria. En efecto, por respecto al lector y por simple honestidad hemos querido respectar integralmente una terminología y posiciones filosóficas que ahora nos parece empero indispensable rectificar en dos puntos precisos.

A pesar de las precauciones tomadas para distinguirnos de la ideología “estructuralista” (hemos dicho muy claramente que la “combinación” que se encuentra en Marx “no tiene nada que ver con una combinatoria”), a pesar de la intervención decisiva de categorías extranjeras al “estructuralismo” (determinación en última instancia, dominación, sobredeterminación, proceso de producción, etc.), la terminología que hemos empleado era en distintos respectos demasiado “vecina” de la terminología estructuralista para no dar lugar a un equívoco. Si se exceptúan algunas raras excepciones (algunos críticos perspicaces han visto bien diferencia), nuestra interpretación de Marx ha sido generalmente juzgada y reconocida, en honor a la moda actual, como “estructuralista”.[16]

Nosotros creemos que la tendencia profunda de nuestros textos no se relaciona, a pesar de los equívocos de la terminología, a la ideología “estructuralista”. Esperamos que el lector quiera acordarse de esta afirmación, verificarla y suscribirla.

Por el contrario, nosotros tenemos hoy toda la razón para pensar que una de las tesis que he avanzado sobre la naturaleza de la filosofía expresa, a pesar de todas las precisiones dadas, una tendencia “teoricista” cierta. Más precisamente, la definición, (dada en Pour Marx y retomada  en el prefacio de Leer El capital) de la filosofía como teoría de la práctica teórica es unilateral y en consecuencia inexacta. En esta ocasión no se trata de un simple equívoco en la terminología, sino de un  error en la propia concepción. Definir a la filosofía de manera unilateral como Teoría de las prácticas teóricas (y en consecuencia como Teoría de la diferencia de las prácticas) es una fórmula que no puede sino provocar efectos y ecos teóricos y políticos, sea “especulativos”, sea “positivistas”.[17]

Las consecuencias de este error, que afecta a la definición de la filosofía, pueden ser reconocidas y delimitadas en algunos puntos precisos del Prefacio de Leer el capital. Sin embargo, más allá de algunos detalles menores, estas consecuencias no arruinan el análisis de El capital que hemos dado (“El objeto de El capital” y la exposición de Balibar).

Tendremos la oportunidad de rectificar la terminología y de corregir la definición de la filosofía en una serie de estudios próximos.

L. Althusser

            En 1973, Althusser y François Maspero quisieron completar estos dos tomos de manera de reencontrar la integralidad del texto inicial. Jaques Rancière reclamó entonces que su propia contribución fuera precedida por un prefacio autocrítico titulado “Modo de empleo”. Rechazado por el editor, sin acuerdo entre los participantes, este texto apareció en la revista Les temps modernes, n° 328 de noviembre de 1973. En consecuencia, la contribución de J. Rancière, sin modificaciones, constituyó el tomo III de Leer el capital en la “Petite Collection Maspero”. El tomo IV estuvo constituido por las contribuciones de Pierre Macherey (revisada y corregida, ver las variantes de la primera edición) y de Roger Establet (sin cambios). La “segunda edición” de Leer El capital fue así completada en cuatro volúmenes (1968 y 1973) recibiendo muchas tiradas. Los tomos III y IV estuvieron precedidos por una nota del editor en la que se lee:

Es para responder al deseo formulado a menudo por los editores de los dos primeros volúmenes de Leer El capital aparecidos en la “Petite Collection Maspero” que nos hemos decidido a publicar estos dos nuevos volúmenes, Leer El capital III y Leer el capital IV. La edición publicada en 1968 en la colección “Théorie”, bajo la dirección de Louis Althusser, es entonces restablecida en su integridad.

            La presente edición -que constituye de hecho la tercera edición de Leer El capital- ha sido establecida (con el acuerdo de los co-autores vivos y los herederos de L. Althusser) según el siguiente principio: el texto conservado y reproducido fotomecánicamente es el de la segunda edición (incluyendo en consecuencia, cuando corresponde, las modificaciones aportadas por los autores, sin corrección de las errata); en contraste, las contribuciones han sido reclasificadas en el orden de la primera edición, para reestablecer el plan original del libro y del seminario del cual  se derivó. Las variantes (modificaciones del texto de la primera edición, incluidas las supresiones  y los agregados de la segunda edición) están indicadas al final del volumen (p. 635-661) e indicadas en el margen con números en cifras árabes entre corchetes [1], etc. Estas marcas se colocan de acuerdo al comienzo de cada modificación. La numeración es independiente para cada uno de los contribuyentes concernidos (Althusser I y II, Macherey, Balibar).

            Se encontrará aquí una lista de las erratas principales que han saltado a la relectura, sea que ellas hayan pasado de la 1° a la 2° edición, o que ellas hayan sido introducidas en la 2°. Esta tercera edición ha sido establecida por Étienne Balibar y Pierre Bravo Gala, con la colaboración de Yves Duroux.

Los editores.


 

[1] Hay una versión castellana de la segunda edición conteniendo sólo los trabajos de Althusser y Balibar: Para leer El capital, México, siglo XXI, 2010, una versión de los restantes trabajos Macherey, P. Rancière, J.  y Establet R. Cómo estudiar el capital, México, ed. Quinto sol, s-f.; en 1967 salió una edición completa en la Habana con el título Leer el capital, Ediciones revolucionarias, pero que tuvo escasa circulación fuera de la isla.

[2] Louis Althusser enseñó en la ENS de 1948 a 1980. Cfr. E. Balibar, noticia Althusser (Louis), en: Bulletin de l’Association amicale de secours des anciens élèves de l’Ecole normale supérieure, año 1993, 45, rue d’Ulm, 75005 París, asi como Y. Moulier-Boutang, Louis Althusser, une bîographie, Paris, Grasset (t. 1 : 1992 ; t. II: en preparación [aparecido en 2002, nota del T.]).

[3] Reditado en 1986, Ed. La découverte, París, (Col. “Fondations”). [Hay trad. cast. La revolución teórica de Marx, México, Siglo XXI, 1988, trad. de Marta Harnecker, también hay una edición en Cuba de 1966, Por Marx, La Habana, Ediciones revolucionarias, de poca circulación fuera de la isla.]

[4] Se trata del texto “Freud et Lacan”, de 1964, hoy disponible en Louis Althusser, Ecrits sur la psychanalyse. Freud et Lacan, Textos reunidos y presentados por Olivier Corpet et François Matheron, Paris, Stock/IMEC, 1993[hay trad. castellana, Escritos sobre psicoanálisis. Freud y Lacan, México, Siglo XXI, 2010, trad. de Eliane Cazenave-Tapie].

[5] Formen, die der kapitalistischen Produktionsweise vorhergehen, extraído de Grundrisse der Kritik der politischen Okonomie («Manuscrito de 1857-1858») [hay edición castellana: Elementos fundamentales para la crítica de la economía política, 3 vols. México, siglo XXI, 2007, trad. de Pedro Scaron]

[6] Cfr. Pierre Macherey, “La philosophie de la science de Georges Canguilhem”, presentación de Louis Althusser, La Pensée, n° 113, enero febrero de 1964 [hay ed. castellana: en De Canguilhem a Foucault: la fuerza de las normas, Buenos Aires, Amorrortu 2011, trad. de Horacio Pons.]

[7] Sobre el encuentro de Althusser con Lacan a comienzos de los años 1960, cf. E. Roudinesco, La bataille de cent ans. Histoire de la psychanalyse en France, vol. 2, Ed. du Seuil, 1986, p. 386 s., quien la atribuye a la lectura, por Lacan, del articulo Althusser “Philosophie et sciences humaines”, aparecido en la Revue de l’enseignement philosophique, 13° año, n° 5, junio-julio de 1963 [Hay trad cast. en Althusser, L. Lenin y la filosofía. Textos recobrados I, Madrid, Editora Nacional, 2003, trad. de Carlos Prieto del Campo]. En la coyuntura teórica de la constitución del “estructuralismo”, el acontecimiento determinante fue la aparición de “Freud et Lacan” en La Nouvelle Critique, n” 161-162, diciembre de 1964 – enero de 1965. Se encontrarán, , particularmente en el texto de J. Rancière, numerosas referencias a los artículos de Lacan publicados en la revista La Psychanalyse (PUF, ocho números entre 1956 et 1964), luego recogidos en el volumen de los Ecrits. aparecido en 1966 aux Ed. du Seuil, con un índice sistemático establecido par J.-A. Miller [Hay trad. cast. Lacan, J. Escritos, 2 vols. Buenos Aires, Siglo XXI, 2008, trad. de Tomás Segovia].

[8] En diciembre de 1960, Meillassoux había publicado en los Cahiers d’Etudes africaines (n° 4) su artículo: “Essai d’interprétation du phénomène économique dans les sociétés traditionnelles d’auto-subsistance”, que prefiguraba l’Anthropologie économique des Gouro de Côte-d’Ivoire (París – La Haya, Mouton & Co., 1964). Algunos años más tarde E. Terray iba a volver sobre esos trabajos, confrontándolos con las proposiciones de Leer El capital: Le matérialisme historique devant les sociétés lignagères et segmentaires », en Le marxisme devant les sociétés “primitives”.Deux études, (Théorie V)., Librairie François Maspéro, 1969 [Hay trad. esp.: E. Terray El marxismo ante las sociedades ‘primitivas’, Buenos Aires, Losada, 1971, trad. de Ricardo Potchar].

[9] Maurice Godelier, «Les structures de la méthode du Capital de Karl Marx », Economie et politique, n° 70 et 71, mayo y junio de 1960; “Quelques aspects de la méthode du Capital”, ibid., n° 80. marzo de 1961 (recogidos en Rationalité et irrationalité en économie, Librairie François Maspero, 1966 [hay trad. española: Racionalidad e irracionalidad en economía, siglo XXI, 1974).

[10] Los registros magnetofónicos de las reuniones del seminario fueron conservadas por Althusser y hoy están depositadas en el Institut Mémoire de l’édition contemporaine, donde se las puede consultar. El “Fondo Althusser” constituido en el IMEC contiene igualmente notas preparatorias y manuscritos, así como ejemplares de la primera edición de Leer el Capital anotados y corregidos por L. Althusser (IMEC. 25, rue de Lille. 75007 Paris). [ver http://www.imec-archives.com/fonds/althusser-louis-2/]

[11] El volumen siguiente, el número IV, fue el libro de Pierre Macherey, Pour une théorie de la production littéraire,1966 [hay trad. española: Para una teoría de la producción literaria, Caracas, Univ. Central de Vanezuela, 1974, trad. de Gustavo Luis Carrera]. Los volúmenes de “Théorie” publicados con François Maspero entre 1965 y 1981 llevan en la portada una viñeta representando un ganso cojo, símbolo de la teoría, que había sido diseñado por el arquitecto Jacques Regnault reproduciendo el detalle de un mosaico de Ravenne.

[12] La edición en 8 volúmenes a la que se refiere aquí Althusser ha aparecido en las Ed. Sociales en la série de las “OEuvres complètes de Karl Marx” entre 1953 y 1957. El libro I (t. I a III) se ofrece en la histórica traducción de Joseph Roy (1873) “enteramente revisada por el autor”, el Libro II (t. IV y V) en la traducción de Erna Cogniot, le Libro III (t. VI a VIII) en la traducción de Mme. C. Cohen-Solal y de Gilbert Badia. Es necesario entonces tener cuidado de no confundir las indicaciones de tomos empleados por los autores de Leer El capital con la referencia -más usual- a los tres libros de la obra. La misma traducción ha sido posteriormente reeditada en tres tomos (uno por libro), por un lado por las Ed. du Progrès (Moscou), y por el otro por las Ed. Sociales, en formato de bolsillo. Le Libro I solo, en la traducción de Roy, también ha sido reeditado en edición de bolsillo en “Garnier-Flammarion” en 1969, con una “Presentación” de Althusser [hay trad castellana: “Guía para leer El capital” en Dialectika. Revista de filosofía y teoría social, año I, n° 2, trad. de Darío Daniel Díaz]. Una nueva traducción francesa del libro I de El capital “a partir de la 4° edición alemana”, por un equipo de traductores bajo la responsabilidad de Jean-Pierre Lefebvre, ha sido publicada en 1983 en Messidor/Ed. Sociales y reeditada en 1993 en la colección “Quadrige” en PUF. Es conveniente señalar que la numeración de los capítulos siguiendo la rectificación de Marx difiere de la que se encuentra en las distintas ediciones que recogen la traducción de Roy. (N.d.E.)

[13] La traducción Molitor a la que se refiere aquí Althusser ha aparecido en Alfred Costes en 1924-1925 (reeditada en 1946-1947). La “primera parte” (hasta Adam Smith) ocupa los tomos 1 y 2, la “segunda parte” (Ricardo) los tomos 3 a 5, la “tercera parte” (después de Ricardo) los tomos 6 a 8. Una nueva traducción, realizada bajo la dirección de Gilbert Badia, ha aparecido en tres volúmenes en las Ed. Sociales en 1974-1978 bajo el título de aquí en más aceptado generalmente Théories sur la plus-value (Livre IV du Capital”). (N.d.E.) [Hay trad. castellana: Teorías de la plusvalía, 3 vols., México, FCE, 1945, trad. de Wenceslao Roces]

[14] El texto alemán “de la Edición Dietz” al que se refiere aquí Althusser puede ser, para El Capital, o bien el de las edición Dietz Verlag (Berlin), 1955, o el de la edición Dietz Verlag, 1962, que difieren bastante significativamente; para las Theorien über den Mehrwert, se trata de aquel de  la Edicion Dietz Verlag (I: 1956; II : 1959 ; III: 1962). Cuando se hacen referencias a los Grundrisse der Kritik der politischen Ökonomie (“Manuscrito de 1857-1858”) se trata de l’Edición Dietz Verlag, 1953. Se encontrarán igualmente algunas referencias a la colección aparecida en Dietz en 1955 de los s Kleine Ökonomische Schriften de Marx y Engels, que contiene en particular el texto Die Wertform, otra redacción de la primera edición del libro I de El Capital. Finalmente, la mayoría de las cartas citadas se encuentran en la colección Karl Marx, Lettres sur “Le Capital”, presentadas y anotadas por Gilbert Badia, Ed. Sociales, 1964. (N.d.E.).

[15] Un cierto número de traducciones separadas de las otras contribuciones han aparecido en distintas revistas, pero no existe ninguna traducción extranjera completa de Leer El capital. [Nota del traductor: la información que dan los editores es inexacta. Hubo en realidad una edición completa en español, que ya mencionamos, realizada en Cuba en 1967, que tuvo una circulación restringida, y existe una edición portuguesa completa: Ler o Capital, 2 vols., Río de Janeiro, Zahar editores, 1979, trad. de Nathanael Caixeiro, basada en los cuatro volúmenes de la segunda edición francesa de la Petite Collection Maspero. Posteriormente ha aparecido una traducción italiana basada en la tercera edición francesa: Leggere il Capitale, Milano, Mimesis, 2006, trad. de D. Contadini, V. Morfino, C. Lo Iacono, A. Parci, F. Raimoni y M. Turcheto, una edición castellana está en preparación]

[16] [Nota del traductor: La traducción española contiene aquí un párrafo que no figura en la edición francesa citada por los editores: “Ahora bien, lo que se ha dado en llamar “estructuralismo” es, tomado en su generalidad y en los temas que hacen de él una “moda” filosófica, una ideología formalista de la combinatoria que explota (y, por tanto, compromete) cierto número de progresos técnicos reales que se dan dentro de algunas ciencias. Marx empleó el concepto de “estructura” mucho antes que nuestros “estructuralistas”. Pero la teoría de Marx no puede ser reducida, de ninguna manera, a una combinatoria formalista. El marxismo no es un “estructuralismo”. (ver Para leer El capital, siglo XXI, p. 3)]

[17] [Nota del traductor: La trad. española contiene en este punto un párrafo que difiere significativamente de la edición francesa citada por los editores:   “En algunos desarrollos de La revolución teórica de Marx y en algunos pasajes de Para leer El Capital he empleado una definición de filosofía que, tomada como tal, es unilateral. Esta definición presenta la filosofía como “la Teoría de la práctica teórica” que a su vez se distingue de las prácticas no-teóricas. Esta definición da cuenta de un aspecto de la filosofía: su relación orgánica con las ciencias. Pero es unilateral, porque no da cuenta de otro aspecto decisivo de la filosofía: su relación orgánica con la política. Definir unilateralmente la filosofía como Teoría de la práctica teórica, por lo tanto acentuar unilateralmente la relación filosofía-ciencias, es correr el riesgo de provocar efectos y ecos teoricistas, sea especulativos, sea positivistas. /Como se podrá apreciar en los textos siguientes (“La filosofía: arma de la revolución”, entrevista de L’Unità, y “Acerca de Gramsci”, Carta a Dal Sasso, Rinascita), la definición de filosofía ha sido completada y, por lo tanto, rectificada.  / Todas las observaciones y críticas que nuestros lectores tengan a bien dirigimos serán bienvenidas. / París, 1 de marzo de 1968, LOUIS ALTHUSSER” (Para leer El capital, siglo XXI, p. 4)].

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